Cómo se forma la “opinión pública”

Un hombre oficial es un ventrílocuo que habla en nombre del Estado: toma una postura oficial –habría que describir la puesta en escena de lo oficial–, habla a favor y en nombre del grupo al que se dirige, habla por y en nombre de todos, habla en tanto que representante de lo universal. Aquí llegamos a la noción moderna de opinión pública. ¿Qué es esta opinión pública que invocan los creadores de derecho de las sociedades modernas, sociedades en las cuales el Derecho existe? Tácitamente, es la opinión de todos, de la mayoría o de aquellos que cuentan, de aquellos que son dignos de tener una opinión. Pienso que la definición patente en una sociedad que se dice democrática, es decir donde la opinión oficial es la opinión de todos, oculta una definición latente, a saber, que la opinión pública es la opinión de los que son dignos de tener una opinión. Hay una especie de definición censitaria de la opinión pública como opinión ilustrada, como opinión digna de ese nombre.

La lógica de las comisiones oficiales es crear un grupo así constituido que exhiba todos los signos exteriores, socialmente reconocidos y reconocibles, de la capacidad de expresar la opinión digna de ser expresada, y en las formas establecidas. Uno de los criterios tácitos más importantes para seleccionar a los miembros de la comisión, en especial a su presidente, es la intuición que tiene la gente encargada de componer la comisión de que la persona considerada conoce las reglas tácitas del universo burocrático y las reconoce: en otras palabras, alguien que sabe jugar el juego de la comisión de manera legítima, que va más allá de las reglas del juego, que legitima el juego; nunca se está más en el juego que cuando se va más allá del juego. En todo juego existen las reglas y el fair-play. A propósito del hombre kabil (1), o del mundo intelectual, yo había empleado la fórmula: la excelencia, en la mayoría de las sociedades, es el arte de jugar con la regla del juego, haciendo de ese juego con la regla del juego un supremo homenaje al juego. El transgresor controlado se opone completamente al herético.

El grupo dominante coopta miembros a partir de índices mínimos de comportamiento, que son el arte de respetar la regla del juego hasta en las transgresiones reguladas de la regla del juego: el decoro, la compostura. Es la célebre frase de Chamfort: “El Gran Vicario puede sonreír sobre un tema contra la Religión, el Obispo reír con ganas, el Cardenal agregar lo que tenga que decir” (2). Cuanto más se asciende en la jerarquía de las excelencias, más se puede jugar con la regla del juego, pero ex officio, a partir de una posición que no admita ninguna duda. El humor anticlerical del cardenal es supremamente clerical.

La verdad de todos

La opinión pública siempre es una especie de doble realidad. Es lo que no puede dejarse de invocar cuando se quiere legislar sobre terrenos no constituidos. Cuando se dice “Hay un vacío jurídico” (expresión extraordinaria) a propósito de la eutanasia o de los bebés de probeta, se convoca a gente que trabajará aplicando toda su autoridad. Dominique Memmi (3) describe un comité de ética [sobre la procreación artificial], compuesto por personas disímiles –psicólogos, sociólogos, mujeres, feministas, arzobispos, rabinos, eruditos, etc.– cuyo objetivo es transformar una suma de idiolectos (4) éticos en un discurso universal que llene un vacío jurídico, es decir que aporte una solución oficial a un problema difícil que trastorna a la sociedad –legalizar el alquiler de vientres, por ejemplo–. Si se trabaja en ese tipo de situación, debe invocarse una opinión pública.

En ese contexto, resulta muy clara la función impartida a las encuestas. Decir “las encuestas están de nuestra parte”, equivale a decir “Dios está de nuestra parte”, en otro contexto. Pero el tema de las encuestas es engorroso, porque a veces la opinión ilustrada está contra la pena de muerte, mientras que los sondeos están más bien a favor. ¿Qué hacer? Se forma una comisión. La comisión constituye una opinión pública esclarecida que instituirá la opinión ilustrada como opinión legítima en nombre de la opinión pública –que, por otra parte, dice lo contrario o no piensa nada (lo que suele ocurrir a propósito de muchos temas)–.

Una de las propiedades de las encuestas consiste en plantearle a la gente problemas que ella no se plantea, en sugerir respuestas a problemas que ella no se ha planteado; por lo tanto, a imponer respuestas. No es cuestión de sesgos en la construcción de las muestras, es el hecho de imponer a todo el mundo preguntas que se le formulan a la opinión ilustrada y, por este hecho, producir respuestas de todos sobre problemas que se plantean sólo algunos; por lo tanto dar respuestas ilustradas, puesto que han sido producidas por la pregunta: se han creado para la gente preguntas que no existían para ella, cuando lo que realmente le importaba, era la cuestión en sí.

Voy a traducirles sobre la marcha un texto de Alexander Mackinnon de 1828 extraído de un libro de Peel sobre Herbert Spencer (5). Mackinnon define la opinión pública; da la definición que sería oficial si no fuera inconfesable en una sociedad democrática. Cuando se habla de opinión pública, siempre se juega un doble juego entre la definición confesable (la opinión de todos) y la opinión autorizada y eficiente que se obtiene como subconjunto restringido de la opinión pública democráticamente definida: “Es ese sentimiento sobre cualquier tema que es cultivado, producido por las personas más informadas, más inteligentes y más morales de la comunidad. Esta opinión se extiende gradualmente y es adoptada por todas las personas con alguna educación y sentimiento que conviene a un Estado civilizado”. La verdad de los dominantes deviene la de todos.

Cómo legitimar un discurso

En los años 1880, en la Asamblea Nacional se decía abiertamente lo que la sociología tuvo que redescubrir, es decir, que el sistema escolar debía eliminar a los niños de las clases más desfavorecidas. Al principio se planteaba la cuestión, pero luego fue totalmente reprimida ya que, sin que se lo pidiera, el sistema escolar se puso a hacer lo que se esperaba de él. Entonces, no hubo necesidad de hablar sobre el tema. El interés del retorno sobre la génesis es muy importante, porque en los comienzos hay debates donde se dicen con todas las letras cosas que, después, aparecen como provocadoras revelaciones de los sociólogos. El reproductor de lo oficial sabe producir –en el sentido etimológico del término: producere significa “hacer avanzar”–, teatralizándolo, algo que no existe (en el sentido de lo sensible, visible), y en nombre de lo cual habla. Debe producir eso en nombre de lo que tiene el derecho de producir. No puede no teatralizar, ni dar forma, ni hacer milagros.

Para un creador verbal, el milagro más común es el milagro verbal, el éxito retórico; debe producir la puesta en escena de lo que autoriza su decir, dicho de otra manera, de la autoridad en nombre de la cual está autorizado a hablar. Encuentro la definición de la prosopopeya que estaba buscando: “Figura retórica por la cual se hace hablar y actuar a una persona que es evocada, a un ausente, a un muerto, un animal, una cosa personificada”. Y en el diccionario, que siempre es un formidable instrumento, se encuentra esta frase de Baudelaire hablando de la poesía: “Manejar sabiamente una lengua es practicar una especie de hechicería evocatoria”. Los letrados, los que manipulan una lengua erudita –como los juristas y los poetas–, tienen que poner en escena el referente imaginario en nombre del cual hablan y que ellos producen hablando en las formas; tienen que hacer existir eso que expresan y aquello en nombre de lo cual se expresan.

Deben simultáneamente producir un discurso y producir la creencia en la universalidad de su discurso mediante la producción sensible (en el sentido de evocar los espíritus, los fantasmas –el Estado es un fantasma…–) de esa cosa que garantizará lo que ellos hacen: “la nación”, “los trabajadores”, “el pueblo”, “el secreto de Estado”, “la seguridad nacional”, “la demanda social”, etc. Percy Schramm mostró cómo las ceremonias de coronación eran la transferencia, en el orden político, de ceremonias religiosas (6). Si el ceremonial religioso puede transferirse tan fácilmente a las ceremonias políticas mediante la ceremonia de la coronación, es porque en ambos casos se trata de hacer creer que hay un fundamento del discurso que sólo aparece como auto-fundador, legítimo, universal porque hay teatralización –en el sentido de evocación mágica, de brujería– del grupo unido y que consiente el discurso que lo une. De allí el ceremonial jurídico.

El historiador inglés E. P. Thompson insistió en el rol de la teatralización jurídica en el siglo XVIII inglés –las pelucas, etc.–, que no puede comprenderse en su totalidad si no se considera que no es un simple artefacto, en el sentido de Pascal, que vendría a agregarse: es constitutiva del acto jurídico (7). Impartir justicia en un traje convencional es arriesgado: se corre el riesgo de perder la pompa del discurso. Siempre se habla de reformar el lenguaje jurídico sin nunca hacerlo, porque es la última de las vestiduras: los reyes desnudos ya no son carismáticos.

Puro teatro

Una de las dimensiones más importantes de la teatralización es la teatralización del interés por el interés general; es la teatralización de la convicción del interés por lo universal, del desinterés del hombre político –teatralización de la creencia del sacerdote, de la convicción del hombre político, de su fe en lo que hace–. Si la teatralización de la convicción forma parte de las condiciones tácitas del ejercicio de la profesión del clérigo –si un profesor de filosofía tiene que aparentar creer en la filosofía–, es porque ello constituye el homenaje esencial del oficial-hombre a lo oficial; es lo que hay que agregarle a lo oficial para ser un oficial: hay que agregar el desinterés, la fe en lo oficial, para ser un verdadero oficial.

El desinterés no es una virtud secundaria: es la virtud política de todos los mandatarios. Las locuras de los curas, los escándalos políticos, son el desmoronamiento de esta especie de creencia política en la cual todo el mundo actúa de mala fe, ya que la creencia es una suerte de mala fe colectiva, en el sentido sartreano: un juego en el cual todo el mundo se miente y miente a los otros sabiendo que se mienten. Esto es lo oficial…


Notas

1. Alusión a un estudio etnológico que Bourdieu realizó sobre los beréberes kabiles.

2. Nicolas de Chamfort, Maximes et pensées, París, 1795.

3. Dominique Memmi, “Savants et maîtres à penser. La fabrication d’une morale de la procréation artificielle”, Actes de la recherche en sciences sociales, Nº 76-77, 1989, p. 82-103.

4. Del griego idios, “particular”: discurso particular.

5. John David Yeadon Peel, Herbert Spencer. The Evolution of a Sociologist, Londres, Heinemann, 1971. William Alexander Mackinnon (1789-1870) tuvo una larga carrera como miembro del Parlamento británico.

6. Percy Ernst Schramm, Der König von Frankreich. Das Wesen der Monarchie von 9 zum 16. Jahrhundert. Ein Kapital aus Geschichter des abendlischen Staates (dos volúmenes), H. Böhlaus Nachf, Weimar, 1939.

7. Edward Palmer Thompson, “Patrician society, plebeian culture”, Journal of Social History, vol. 7, Nº 4, Berkeley, 1976, p. 382-405.

* Sociólogo (1930-2002). Este texto se extrajo de “Sur l’Etat. Cours au collège de France 1989-1992”, Raisons d’Agir – Le Seuil, París, que apareció el 5 de enero.

Le Monde Diplomatique

EXTRET DE :

http://www.lahaine.org/index.php?p=58796

Anuncis

Surt l’últim número del periòdic anàrquic En Veu Alta

Han passat dos anys i mig des que va sortir la primera publicació gratuïta del diari anarquista En Veu Alta. Amb aquest últim número (el dotzè) ens volem acomiadar d’un projecte que ens ha permés dir ‘en veu alta’ el que passa al nostre voltant des d’una perspectiva anarquista.
Tot neix i tot mor, així ho creiem. Nosaltres mai hem volgut ser cadàver. Per aquesta raó, només ens queda agrair de tot cor a tothom que ha distribuït, llegit o format part de l’En Veu Alta.
Ara, deixem camp lliure -si alguna vegada hem destorbat- per a que altres segueixin sembrant les llavors de la revolta i l’anarquia en nous o ja existents periòdics, revistes i altres tipus de publicacions…

Ens veiem als carrers!
Som a totes bandes!

Periòdic Anàrquic En Veu Alta

Podeu passar a recollir diaris per la FELLA a Joaquim Costa 34. Sentiu-vos lliures per emportar-vos als vostres barris,locals i col·lectius.

També podeu consultar tots els números el pdf a http://www.nodo50.org/anomia/anomia/Enveualta.html

Salut i anarquia!

EXTRET DE:

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/19435

Assassins! Una feina qualsevol. Reflexions entorn la policia democràtica.

No fa molt de temps, en aquesta mateixa ciutat, el policia era ampliament considerat com un element hostil i perillós, un tipus d’individu al qual simplement era millor evitar. Percebut com el sicari d’un sistema polític opressiu i dictatorial, personificava en el seu uniforme tota la càrrega repressiva de la dictadura. Els seus actes de brutalitat eren ben coneguts, i tothom tenia clar què succeïa als soterranis de la comissaria de Via Laietana.

Els anys han passat per a tothom, i poc a poc la percepció social dels cossos policials ha anat modificant-se en el sentit que a l’Estat li interessaba: normalitzant i legitimant l’autoritat de les seves “forces de seguretat”. Aquest canvi es fa evident quan trobem, fins i tot entre els que participen de lluites socials, a persones que afirmen que el policia “només fa la seva feina, una feina com qualsevol altra”. Tot i això, les accions que abans feien despreciable a la policia, segueixen avui plenament vigents: violents atacs per a neutralitzar la protesta, control i repressió de la dissidència política, tortures, racisme, assassinats i un llarg etcètera d’abusos i arbitrarietats varies*…

Però, la sofisticació i la regulació dels mètodes policials, de la mà de canvis legals i campanyes mediatiques destinades a guanyar-se la confiança de la població, han aconseguit modificar la imatge de la policia. Així, els actes d’abús -generalment silenciats o manipulats pels mitjans-, son sovint entesos com un defecte en el funcionament del sistema, i no com a conseqüència del seu funcionament normal. Com si la violència i la brutalitat policial fossin responsabilitat d’unes poques pomes podrides, d’uns antidisturbis que s’han passat amb la coca o d’un polític especialment tirànic com en Puig, que trasllada la seva infinita maldat personal als qui obeeixen les seves ordres. Com si els abusos i els agravis no fossin generalitzats, a tots els barris, a tots els pobles, tots els dies, tots els anys. Com si les càrregues contre les dissidències no haguèssin estat brutals sota les ordres de tots i cadascun dels comandaments polítics que hem conegut, d’esquerres o de dretes, democristians o neocomunistes, espanyols o catalans.

Que ningú es mogui:
La funció social de la policia

Si la violència policial no desapareix, si tots els casos d’abús i repressió es donen tant en democràcia com en dictadura, és perquè a totes les èpoques i a tots els indrets la funció de la policia és sempre la mateixa: mantenir, costi el que costi, l’ordre social vigent. Defensar aquest ordre implica dues coses: aplacar les tensions socials que ell mateix genera, i controlar els moviments polítics que el qüestionen.

Donat que aquesta societat funciona gràcies a una forma determinada d’ordenar les coses (la misèria d’unes respecte al luxe dels altres, la condemna a ser utilitzat per altres respecte al privilegi de poder comprar als demés, la submissió respecte del poder, la por respecte a la impunitat…), es requereixen certes dosis de violència per a mantenir a cadascú al lloc que li correspon. D’altra manera, com podria sostenir-se una societat així? Com es podria assegurar el dret a la propietat de l’especulador, davant la voluntat del desnonat per seguir vivint a una casa que no pot pagar? Com evitar, si no, que aquell que no té res, agafi del que ho té tot? Com impedir que aquell que s’ha jugat la vida fugint de la misèria i la guerra, accepti dòcilment ser tractat com un gos allí on buscava benestar?

Els moviments socials i polítics que entren en conflicte amb aquest ordre, bé perquè reivindiquen coses que el sistema no pot/vol proporcionar, bé perquè plantegen una ruptura amb el sistema en sí mateix, es coloquen automàticament en el punt de mira policial. Tots els cossos de l’estat espanyol disposen d’unitats i brigades d’“informació” que compleixen exactament la mateixa funció que la policia política de fa 30 o 50 anys. Realitzen seguiments, omplen llistes de persones segons la seva ideologia, punxen telèfons, vigilen locals socials, infiltren agents encoberts, capten xivatos i, arribat el moment, organitzen detencions que culminen en tortures, procediments judicials irregulars i anys de presó.

En democràcia, s’és lliure per a dir gairebé qualsevol cosa. Públicament, i sense por a les conseqüències, una persona pot oposar-se als bancs que treuen les cases a la gent, criticar les redades racistes en què es cacen immigrants pel carrer, denunciar la intenció d’una empresa de deixar al carrer a centenars de treballadores… Pot dir això i més, en veu alta i al carrer, però compte. Compte amb intentar passar als fets. Compte amb intentar interposar-se físicament entre el banc i la familia desnonada, compte amb advertir als immigrants de que les patrulles s’apropen, compte en posar-se en vaga i lluitar per tal que els acomiadament no es consumin. Compte, perquè allí estarà la policia disposada a moldre a cops de porra a qui sigui, per tal que la llei i l’ordre siguin respectats.

Reapropiar-nos de la capacitat per a resoldre els nostres conflictes
Desmontar la societat policial

Malgrat tot, la policia no té una funció netament repressiva. El seu paper també és regular els conflictes que es donen entre les persones: baralles entre veïns, estirades de bossa, maltractes a la parella, agressions sexuals… La policia, llavors, ens otorga la seguretat de la qual nosaltres som incapaços de dotar-nos pels nostres propis mitjans. Com nens petits, papà Estat ens protegeix, ens separa quan ens barallem, ens mira des de dalt i dicta sentència. Altra cosa seria impensable, sería “prendre’s la justicia per la propia mà”. Però allí estan (entre d’altres) les experiències de dones que aprenen autodefensa i s’organtizen per tal de respondre les agressions, per prendre la responsabilitat de la seva seguretat a les seves propies mans.

D’altra banda, les inseguretats reals que impliquen viure en aquesta societat concreta, són mediàticament augmentades, instal·lant a la població en un estat de por que només la confiança en la policia i les lleis pot contrarrestar. Els mitjans repeteixen de forma constant i sistemàtica missatges d’alerta, difonent massivament la amenaça de la “delinqüència”, del “terrorisme” o, més recentment, de l’“incivisme”. D’aquesta manera s’aconsegueix justificar l’augment de la presència policial a cada vegada més espais, fins i tot als que abans es consideraven privats o íntims, i implicar a la societat en tasques policials. Així ens anem trobant amb bons ciutadans que han interioritzat fins a la mèdul·la el discurs del civisme i la seguretat, i van sempre vigilants, predisposats a del·latar i denunciar qualsevol actitut “sospitosa”. I, mentre la por al del costat va extenent-se, l’amenaça que ve de dalt, tota la violència quotidiana que emana del poder politic i econòmic, és obviada i normalitzada.

Notes finals

La feina de la policia no és una feina qualsevol. Abusar de les persones, i fer-ho per a mantenir un sistema que en sí mateix està fundat en l’abús, no és quelcom que hagi de ser acceptat com a natural. No per algú que apreciï la dignitat i la llibertat humanes.

Els qui prenguem la decisió d’oposar-nos no sols als seus abusos, si no també als del seus amos, hem de tenir present que cap d’ells no està al nostre costat, ni ho estarà. La policia troba la seva raó d’existir en el Poder, i no pot despegar-se d’ell sense deixar de ser el que és… abans de deixar pas a la caiguda del castell que defensa, utilitzarà totes les seves armes, les que han utilitzat durant tota la Història.
La qüestió clau és: fins a on estem disposats a arribar nosaltres per fer front als seus abusos? Per acabar amb el món de misèries que han construït a les nostres esquenes, i que ells defensen, quant estem disposats a lluitar? Una cosa sí que sabem, el primer pas és no ser còmplices. No callar, no mirar cap a una altra banda. Deixar-los clar que no sols no els volem, si no que lluitem per una societat on no els necessitem.

(Octaveta descarregable en .pdf: http://www.mediafire.com/?rvd75m1dr00di1y

EXTRET DE:

http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/438355/index.php

Asambleas de anarquistas en todos los barrios

Texto de la Asamblea Abierta de Anarquistas del Cerámico (barrio del centro de Atenas).

Las elecciones de 2009 mostraron, claramente y más que nunca, el verdadero rostro del Poder, de una autodenominada “Democracia” que tiene por objeto la intimidación generalizada, basada en un clima de incertidumbre creado con trucos por ella misma. Las élites nacionales y el Capital, con su gobierno en funciones, están ridiculizando cada resto de dignidad y libertad, elimina derechos laborales de la noche a la mañana, impone impuestos y tributos de todo tipo, y todo esto porque la “quiebra” está cerca. ¡La quiebra, sin embargo, no está cerca, ya ha llegado! La coyuntura de nuestros tiempos requiere, más que nunca, que tomemos la vida en nuestras manos, y esto sucederá sólo cuando empecemos a hablar entre nosotros, en cada barrio, en asambleas abiertas, sin liderazgos, tan sólo para resolver problemas entre nosotros y formar en común nuestras vidas.

El objetivo de las asambleas abiertas de anarquistas es cultivar y desarrollar los valores fundamentales de la solidaridad, del apoyo y respeto mutuos. Es el desarrollo de formas de acción para la resolución de los problemas de cada barrio por separado, lejos de las estructuras de Poder que marcan la destrucción de nuestra propia existencia como individuos y como colectividades. El barrio del Cerámico, una de las últimas zonas del centro que aún mantiene el sabor castizo de un vecindario, se está convirtiendo en una gran área comercial, diversión y consumismo.

La creación de guetos metódica en la zona, así como su degradación, apunta directamente a su venta y a la eliminación de cada espacio libre disponible. Su “mejora” y explotación por políticos y por todo tipo de inversores se dan por hechas. Su fin es la degradación de cualquier actividad humana que pueda mejorar las vidas de sus habitantes. El concepto del vecindario se está perdiendo, y junto con él los puntos de encuentro, de comunicación y de reunión.

No más explotación. Nadie solo. Todos juntos para tomar la vida y los barrios en nuestras manos.

Asamblea Abierta de Anarquistas del Cerámico
Leonidu y la Plateón, cada domingo a las 17:00

 

EXTRET DE:

http://verba-volant.info/es/asambleas-de-anarquistas-en-todos-los-barrios/

Diez preguntas sobre el anarquismo: una entrevista a Ferran Aisa

Una entrevista a Ferran Aisa

1) Al menos en la Europa de la última década algunos movimientos sociales –tal como ocurre con el movimiento 15-M- han reactivado de forma más visible un cierto espíritu libertario. ¿Qué factores inciden en este retorno del anarquismo? De forma inversa: ¿por qué ese espíritu libertario no cuenta con apoyos sociales más amplios?

La situación política y económica actual es propicia para que se produzca la aparición de fenómenos de aspecto o movimiento social, como ya fueron los de signo antiglobalizador de los primeros años del siglo XXI, el movimiento Okupa y otros de signo más o menos libertario que han fomentado o fomentan aspectos como la solidaridad o el soporte mutuo. En este aspecto hay que añadir al movimiento 15-M, que ha puesto en su haber la práctica libertaria asamblearia. Que el anarquismo no haya desaparecido del planeta tierra es todo un fenómeno sociológico; a pesar de todo, el anarquismo, aunque sea en pequeñas dosis, continúa presente en el nuevo siglo. La falta de un apoyo social se debe sobre todo a la fuerza motriz del Estado y de sus soportes para combatirlo directamente de maneras muy sutiles basadas en calumniarlo o ignorarlo, incluso tergiversando los hechos históricos o la memoria colectiva. Por otra parte, la falta de una organización potente, dígase sindicatos o una coordinadora de movimientos sociales y libertarios, constituye el gran hándicap para encontrar apoyos sociales más amplios.

2) Admitamos que no hay garantías para la promesa de otro mundo posible. En esas condiciones de incertidumbre, ¿cómo movilizar a diferentes sujetos colectivos en la construcción de un porvenir deseado?

Las dificultades para crear un gran movimiento son muchas, pero la historia enseña que cuando las voluntades diversas quieren luchar para cambiar algo han de unirse, la fragmentación solo sirve para dar continuidad al sistema que se pretende derribar. Otro mundo es posible pero hay que construirlo desde el presente, creo que la movilización ha de pasar por tender puentes de diálogo entre las distintas maneras de pensar o de obrar con el fin de conseguir la construcción de un movimiento lo más amplio posible.

3) La frontera entre marxismo heterodoxo y anarquismo no siempre resulta nítida, aunque sus diferencias con respecto al estado son conocidas. En este punto, ¿qué puede aportar ese discurso marxista al movimiento libertario?

Las diferencias que existen entre el marxismo heterodoxo y el anarquismo, que son muchas, pueden limarse en la unión por la base, a través de la acción y la autogestión, por aquí se podría avanzar y ésta quizá es la aportación más clara que puede presentar el movimiento libertario. Es decir: un planteamiento de libertad y descentralización por encima de la autoridad y el centralismo.

4) ¿De qué forma podría concebirse la transición desde los actuales estados-nación a una sociedad sin estado, dando por sentado que los grupos hegemónicos ya despliegan todos los medios disponibles –sin excluir la violencia- para retener su régimen de privilegios? ¿Cómo se regularían los conflictos tanto en la vida pública como privada en esa sociedad autogobernada?

Romper la hegemonía de los Estados-Nación con sus poderes fácticos (nacionales e internacionales) es realmente una proeza de titanes, pero imperios igual de grandes han caído… En todo caso si existiese una transición hacia otra sociedad diferente de la actual se habría de tener en cuenta los valores libertarios, creándose colectividades de individuos libres. Las comunidades libres se tendrían que organizar bajo los preceptos de federalismo, apoyo mutuo, solidaridad y, entre otras cosas, autogestión. La regularización de los conflictos habrían de decidirlo las comunidades en su respectivo momento.

5) Uno de los reproches más repetidos con respecto a la izquierda es su dificultad de construir frentes de lucha en común. ¿Qué responsabilidades históricas tiene el anarquismo en la fragmentación de esos movimientos que buscan activamente una transformación social radical?

Todos los movimientos de izquierdas tanto marxistas como libertarios son responsables de sus victorias y de sus fracasos, que, en realidad, han sido también las victorias y los fracasos de la sociedad en pos de su emancipación. Para recuperar un movimiento unido o frente de lucha común quizá tendríamos que volver a los rasgos comunes de la Primera Internacional, anterior a la separación de Marx y de Bakunin.

6) ¿Por qué deberíamos renunciar a abrir un frente de lucha también (aunque no solamente) en las instituciones del estado, considerando que sus políticas nos afectan de forma directa? ¿Qué posibilidades reales hay de articular «representación parlamentaria» y «democracia directa»?

Las posibilidades de que un movimiento revolucionario de izquierdas o de signo libertario participen en los organismos del Estado no son sinónimo de garantía emancipadora, todo al contrario, creo que –como la historia demuestra- participar en la política burguesa significa quedar integrado en el sistema que se quiere destruir. Pero tampoco hay que olvidar que el anarquismo ibérico ya ha participado en el poder a todos sus niveles, en otras circunstancias claro, pero el fruto real conseguido fue contrario al anhelo revolucionario perseguido. También hemos visto como los partidos llamados de izquierdas (PCE-PSOE) cuando han llegado al poder no han hecho otra cosa que cejar en su ideología y dedicarse a apuntalar el Estado burgués.

7) Una lectura habitual de la célebre expresión “pasar del gobierno de los hombres a la administración de las cosas” es que ese pasaje equivale a una clausura de lo político, esto es, a una sociedad reconciliada, libre de antagonismos. En caso que resulte válida esa lectura, ¿hasta qué punto no se reintroduce un principio teológico en la historia humana, esto es, una dimensión mesiánica en la que el Otro es plenamente integrado a la comunidad?

Los planteamientos libertarios no son ajenos a la crítica, ni tampoco pueden librarse de contrasentidos porque son realizados por seres humanos. Nadie tiene la verdad absoluta, por tanto nadie puede monopolizarla para imponerla. Suponer que un mundo libre de poderes fácticos el ser humano sea capaz de constituir un gobierno que no gobierne sobre los hombres y mujeres, sino solamente se dedique a administrar las cosas sería el máximo exponente de anarquía. Pero de aquí a creer que esta célebre expresión tiene que ver con la fe o con aspectos mesiánicos me resulta difícil de responder. Considero que el anarquismo no es un dogma, sino un conglomerado de ideas y de conceptos que resultan más filosóficos que prácticos, por tanto en una hipotética sociedad libertaria, serían los individuos de las distintas colectividades o comunidades los que desarrollarían la política correspondiente para el bien común de la sociedad.

8) En algunas variantes ácratas, de modo similar a lo que ocurre en el liberalismo, la noción de «poder», circunscripta al estado, es concebida en términos negativos y represivos. Ahora bien, ¿qué implica desistir de toda forma de poder? ¿Qué puede hacer el antipoder ante poderes imperiales globales, despreocupados de la injusticia cotidiana y de la violencia que ejercen sobre millones de seres humanos?

El anarquismo es mucho más una ética de comportamiento, que no un compendio de instrucciones de organización social. Por tanto la ética o la moral anarquista, definida perfectamente por Kropotkin, considera toda clase de poder una obstrucción al libre albedrío de los seres humanos. La lucha contra el poder ha sido uno de los grandes objetivos de los movimientos libertarios, así como la lucha contra la injusticia con el fin de concienciar a los individuos para avanzar hacia la emancipación. Por lo menos eso fue lo que se hizo en España mientras hubo un movimiento libertario popular encauzado sobre todo en la CNT.

9) La abolición de todo principio de jerarquía a menudo choca contra el reclamo de autoridad por parte de una subjetividad que con Guattari podemos denominar «capitalística». ¿Cuáles serían los espacios estratégicos fundamentales para cambiar esa subjetividad dominante y qué papel deberían jugar los intelectuales en este proceso de cambio?

Sabemos de las grandes dificultades que existen hoy en día para luchar contra las jerarquías autoritarias que dominan el mundo, y también del papel irrelevante que juegan los intelectuales en este proceso de cambio. Unos porque están a lado del poder que los alimenta, otros porque son silenciados directamente por la jerarquía autoritaria que domina el mundo. A pesar de ello los intelectuales de izquierdas, comprometidos o libertarios deben de buscar las vías propias para intentar llevar su mensaje no solamente a los “fieles”, si no saltar todas las barreras posibles, a través de todos los medios, para llevar su mensaje al resto de la sociedad.

10) La actual arremetida del capitalismo mundializado, facilitada por la institucionalización del estado de excepción, parece estar conduciéndonos a un punto de no retorno en el que el desastre ecológico y social es una posibilidad cierta, nada remota. ¿Cómo reinventar las luchas libertarias en el siglo XXI, considerando esta dinámica económico-política que nos enfrenta a una situación inédita en nuestra historia?

La fuerza del capitalismo globalizado actual con su ideología neoliberal y con su capitalismo salvaje, sólo puede ser contestada desde la unidad de acción de todos los movimientos que creen en un cambio radical y profundo del mundo. Díganse estos movimientos marxistas heterodoxos, libertarios, anarcosindicalistas, 15-M, etc. Precisamente las ocupaciones de plazas y el funcionamiento de las asambleas de barrio han venido a demostrar la viveza del anarquismo (aunque el adjetivo no se nombre) en sus valores fundamentales: Acción directa, solidaridad, federalismo, apoyo mutuo, autogestión y democracia directa. Todos éstos conceptos, en mayor o menor medida, se han aplicado (o aún se aplican) en la mayoría de las relaciones asamblearias del 15-M. Por tanto las luchas libertarias, por encima incluso, de organizaciones continúa viva en medio de la sociedad.

Barcelona, enero de 2012

 

EXTRET DE:

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/19412

Carta al asesino Manuel Fraga Iribarne

Ahora me llegan noticias de que cogiste un catarro el 1 de enero de 2012, y que por ello estás muriendo. Qué lástima que tu madre, María Iribarne, no te hubiera abortado, de ese modo no tendríamos que haber soportado a un sinvergüenza, a un canalla, a un cínico a carta cabal, a un chico bastardo de los Ybarra, a un sujeto sin principios éticos. No me alegro de que te mueras, es más, estoy algo triste, porque esperaba que te pudiéramos juzgar por delitos de lesa humanidad. Por tus crímenes cuando eras ministro de un gobierno presidido por el delincuente Francisco Franco allá entre los años 1961 y 1969. También cuando fuiste ministro de la gobernación con otro delincuente sin igual –el carnicerito de Málaga- como era Arias Navarro. Siendo ministro de este criminal en 1976 asesinaste a 5 trabajadores en Vitoria. Los cargos muchos, Julián Grimau en 1963, y Delgado y Granados en 1964, asesinados por lo que tú entendías como la Justicia, la Justicia fascista. Defensor de los poderosos, como lo era tu padre biológico, no se te fue la olla en seguir defendiendo esa posición, la guerra era sobrevivir siendo un bastardo. Y lo conseguiste.

Cuando he visto que no presentabas a estas elecciones me alegré, porque yo –en mi ingenuidad- pensaba demandarte y denunciarte –ambas cosas, cabrón- por el daño inferido a las familias y a los españoles y por crímenes de lesa humanidad. Ahora sin amparo de un Tribunal Supremo que impidiera que te pudieran juzgar, porque ya no era preciso el suplicatorio. Así te mantuviste en los cargos públicos durante toda tu vida “democrática”, incluso como un dinosaurio en el Senado, todo para impedir que fueras juzgado. Sabías que te teníamos ganas, que acabarías como los asesinos argentinos y chilenos ante un tribunal para responder por tus crímenes. Tonto no fuiste nunca, eso lo sabía hasta el General Adocenado, otro pendejo como tú, y por eso te burreaba llamándote por el apellido de tu madre, nunca como Fraga, porque sabía que ese apellido no es más que el de un bastardo (así lo pensaba él, el generalísimo esdrújulo). Tonto no fuiste, y sabías que si permanecías con un cargo de relevancia al final sería el Tribunal Supremo (plagado de fascistas) el que tendría que juzgarte, pero también sabías que los cobardes socialeros y tus amigos fascistas en el Congreso y en el Senado jamás concederían el suplicatorio. Bien te protegiste el culo, Iribarne.

Ahora resulta que te mueres. No te podrán juzgar por tus crímenes, pues a un muerto no se le juzga. Sólo espero que hayas tenido una larga agonía, la misma que tuvo Julián Grimau y Puig Antich.

Pensarás que formas parte de la historia de este Estado español, o como tú dirías de la Nación Española, pues te equivocas, nadie entre los jóvenes de 14 años te conoce, nadie sabe quien cojones eres, los jóvenes te ignoran, y yo haré mucho más para que tu nombre no figure en ningún sitio –y soy profesor de Historia- y cuando saliera por algún motivo diré quién has sido, lo que has hecho y los crímenes que has cometido al lado del general adocenado.

Te mueres, pues ¡muérete!, la lástima fue que tu madre no hubiera abortado a un hijo de los Ybarra, pues eso era lo que tocaba en 1922, abortar cuando la criada de la casa quedaba preñada por el señorito. En tus memorias no dices nada de todo esto, será que te avergüenzas de tus orígenes o de no ser lo que por derecho tenias: Ybarra Iribarne.

Te mueres sin ser juzgado, sin presentarte ante los hombres y las mujeres de la cuenca del Nalón, aquellas a las que cuando eran rapadas porque defendían a los hombres mineros en la huelga de 1962 calificaste de “piojosas”. Tú que defendías la dieta del aceite de ricino del Cabo Pérez, las palizas hasta la muerte en las cuencas mineras, el que se reía en aquella televisión en blanco y negro afirmando como ministro de información que en España el “estado de derecho se basa en los principios del Movimiento Nacional”. La guerra sin cuartel contra la democracia y contra los hombres y mujeres que dejaron su piel y su vida en el camino hacia la democracia fue a sangre y fuego. Morirás y te harán un entierro que saldrá como noticia en el Nodo actual, pues eso hay que decir, que a la postre el fascismo no ha sido vencido y tú, y tu entierro, es el mejor ejemplo.

Manuel Fraga Iribarne, así inscrito en el Registro Civil, eres un ser abyecto. Que descanses de tanta maldad como has acumulado en tu alma y los dioses te den lo que te mereces. La historia te ignora. Si yo no lo hago es porque has hecho mucho daño a los míos, y eso no se perdona nunca. De ahí que te escriba esta carta, que seguro a estas horas ya no podrás leer.

Atentamente, Manuel

 

EXTRET DE:

http://www.lahaine.org/index.php?p=58646

Tres tácticas unificadoras de la Internacional Anarquista

Como laboratorio de ideas internacional, ofrecemos los siguientes principios básicos y herramientas para todxs lxs anarquistas. Estos principios ya se han puesto en práctica en todo el mundo. Estas herramientas están destinadas a ser experimentadas, transformadas y mejoradas.

1: Construye y mantén la infraestructura antagónica

La primera prioridad para lxs anarquistas es construir y mantener la infraestructura antagónica. Utilizamos este término para describir la infraestructura que es inherentemente conflictiva por el derecho de existencia. La infraestructura no puede ser antagónica a menos que su propia existencia desafíe las leyes, la moral y el equilibrio del sistema mundial capitalista.

Un jardín comunitario, situado en un terreno comprado por horticultorxs, meramente da la oportunidad a unas pocas personas de cultivar sus propios alimentos. Pero si el jardín ha sido plantado en un terreno robado a una empresa inmobiliaria, entonces ese jardín se convierte en antagónico al capitalismo. En tanto que las posibilidades de la destrucción total del jardín aumentan dramáticamente, el antagonismo aumenta también las posibilidades de lucha para que el jardín resuene y atraiga gente nueva a la lucha contra el capitalismo global. De esta manera, un jardín puede dejar de alimentar la barriga del capitalismo verde y contribuir a la lucha revolucionaria anticapitalista.

Además, la infraestructura antagónica debe proporcionar todo lo que ofrece de forma gratuita. Todos los planes por la creación de infraestructura deben tener en cuenta el costo de la provisión de recursos gratuitos para todxs antes de que se cree. Si la infraestructura se convierte en dependiente de las leyes y los métodos capitalistas para sostenerse, entonces pierde su capacidad de ser hostil a esas mismas leyes y métodos. Tener miedo por la pérdida de una licencia de bar o por la violación de alguna nimia ordenanza municipal, es algo completamente inválido para un proyecto revolucionario.

Al ofrecer los recursos libremente, la infraestructura puede romper la forma dominante de existencia en la cultura capitalista. Cuando la gente ya no tiene que pagar por estar en algún lugar, el principio fundamental del capitalismo se derrumba frente al edificio o barrio que alberga la infraestructura antagónica. Si hay una concentración de infraestructuras en una zona que permita el acceso libre a los edificios, si anima a la gente a pasar el tiempo fuera, y ofrece comida, ropa o vivienda de manera gratuita, entonces, esta zona dejará de reproducir las relaciones capitalistas.

Pagar el alquiler es una opción que lxs organizadorxs y creadorxs de la infraestructura tomarán dependiendo de cómo les parezca mejor. Siempre y cuando todo lo proporcionado por la infraestructura sea gratuito, la opción del alquiler no es un problema. Sin embargo, el mismo principio que se aplica a los jardines se aplica también a las okupas. Una okupa que mantiene su ilegalidad frente la ley y la policía es mucho más antagónica de lo que un edificio alquilado jamás podría ser. Romper, hacer retroceder y erradicar todas las leyes es nuestra meta final. A pesar de que el mantenimiento de un espacio de encuentro, un centro social o una cocina colectiva, tal vez no permita que se quebrante la ley, el hecho de proporcionarlo todo de forma gratuita desafía la lógica capitalista. Con todo, un centro social ilegal es preferible a uno alquilado.

Quebrantar la ley, mientras se crea la infraestructura, aumentará la posibilidad de que esta infraestructura deje de existir, pero el acto de quebrantar la ley atraerá un apoyo que no existía antes. La lucha es una variable importante que puede sacar a la gente de la pasividad, dándoles algo por lo que luchar. Es completamente posible pagar el alquiler, registrar un edificio, legalizar una okupa o comprar un terreno. Estas son metas alcanzables.

Pero luchar por la creación de algo que esté fuera de la ley, que esté totalmente auto-realizado y que se logre a través de la lucha es algo imposible en la mente de mucha gente. Transgredir la ley es una experiencia que pocas personas viven, pero una vez que lo hacen, están sedientas de más. El sabor de la libertad imposible es contagioso y esto no es una consigna. A parte de la muerte y el encarcelamiento, la comodidad es el neutralizador principal de la práctica de la libertad.

La comodidad es lo que aparece como una plaga, cuando una lucha acaba, cuando la legalidad se hace cargo o cuando se percibe que no hay nada más por lo que luchar. El antagonismo es hostil a la comodidad y es la única herramienta que puede ofrecer la Internacional Anarquista para evitar el, aparentemente, inevitable estancamiento que se ha dado alrededor del mundo allá donde un ámbito o movimiento ha alcanzado sus limitados medios y no puede imaginarse más en el futuro.

Nuestro consejo, para ponerlo fácil, es quebrantar cualquier ley que te impida construir, robar y transformar lo que te apetezca. No te permitas nunca quedar neutralizadx por la seguridad de la legalidad. La infraestructura antagónica no pretende ser cómoda. La infraestructura antagónica es un acto de guerra.
2: Ignora las fronteras nacionales o estatales

Si el primer principio se pone en práctica en tu área, la siguiente prioridad es disolver las fronteras, tanto físicas como mentales, del estado-nación en el que operas.

En países más pequeños, como Bélgica, donde hay dos lenguas principales y cuatro estados naciones alrededor, no se debe hacer énfasis en la construcción de un movimiento anarquista específicamente belga, sino más bien en la creación de lazos regionales entre las ciudades de habla francesa o flamenca. Lxs anarquistas en Bruselas o Amberes deberían centrarse, primero, en fortalecer sus ciudades y luego en reforzar sus lazos con proyectos y esfuerzos en las ciudades periféricas. Las fronteras nacionales del Estado belga deberían ser ignoradas.

Es tentador, sobre todo, en estados tan pequeños como el belga unir a lxs anarquistas según las fronteras oficiales que lxs rodean, dado que estos países son tan pequeños. Sin embargo, no será una unidad importante si la gente cae en esta tentación. Solo si se buscan a lxs anarquistas más cercanxs, habrá un aumento en nuestra ofensiva, que no es tan ilusoria como las fronteras que nos contienen a todxs. La unidad de propósitos es molecular, rizomática, y se extiende como miles de cánceres separados. Esa unidad no toma, inmediatamente, el estado nación por completo ni busca imitar sus fronteras y límites. Al contrario, lo devora desde dentro hasta que esas fronteras se acaben.

Es aun más tentador organizarse dentro de las fronteras nacionales en estadios naciones grandes, como Rusia, EE UU o Brasil. La tendencia en países como estos es sentirse amilanadxs por el tamaño del país y creer, erróneamente, que la solución más práctica a este problema de la distancia es unirse en grupos de gente que, a veces, están a dos mil kilómetros de distancia. En varias ocasiones, ha habido esfuerzos por crear un movimiento anarquista específicamente norteamericano. Debido al aislamiento de EE UU en relación con Europa y Sudamérica, se abandonó el internacionalismo en favor de un movimiento joven y subcultural compuesto por anarquistas que vagaran por los miles de kilómetros de EE UU, vagando de ciudad en ciudad, perpetuando las mismas tácticas, utilizando las mismas formas de entretenimiento y centrándose en salir, individualmente, de la cultura capitalista mientras se deja esta cultura firmemente en su lugar.

Al final, este enfoque creó una cultura que compartía prácticas y tácticas similares, pero se mantuvo desarraigado y desconectado de un área geográfica específica. Este enfoque terminó, más o menos, al mismo tiempo que comenzó el colapso económico global en 2008, dejando así a lxs anarquistas en EE UU esparcidxs por un estado nación gigante sin apenas relaciones con sus áreas geográficas. Quedó comprobado que EE UU es demasiado grande como para unificar, ya que un(a) mecánicx en Utah sigue sin tener conexiones sustanciales con lxs adolescentes suburbanxs de Washington DC. Esto mismo es aplicable para la falta de conexión entre un(a) panaderx en San Petersburgo y un(a) granjerx de las afueras de Angarsk. Las únicas cosas que mantienen la unidad de Rusia y EE UU son las ficciones, la policía y las fronteras.

No hay razones legítimas para que lxs anarquistas imiten las fronteras nacionales a la hora de organizarse. Cada región del mundo es distinta, posee ritmos, dialectos, idiomas y climas diferentes. El proceso de crecimiento molecular no se debería asumir para alcanzar una nación. El crecimiento, primero, debería centrarse en los bloques de viviendas de las ciudades, luego en los barrios y, después, en las ciudades cercanas. Se deberían realizar conexiones con anarquistas en ciudades o pueblos distantes, pero esxs anarquistas deberían continuar con sus proyectos similares, pero completamente separados, de crecimiento molecular. Deberían existir muchas áreas geográficas separadas que tengan presencia anarquista, pero no movimientos anarquistas que busquen unificar un territorio que, de primeras, no deberían haber considerado como singular.

Se necesitan miles de años para alterar la geografía física, para que los valles desaparezcan y para que las colinas se eleven. Pero las fronteras aparecen y desaparecen todo el tiempo. No hay nada que ganar al tener las fronteras en cuenta. La tierra es la tierra. Mientras que este punto sea básico y autoexplicativo, queremos dejar clara nuestra posición, con la esperanza de evitar cualquier confusión en este asunto.
3: Mina cualquier autoridad

A estas alturas, la autoridad está en todas partes y nosotrxs somos la materia oscura que se esconde tras el orden autoritario de la sociedad capitalista. No se nos puede detectar, medir, ni explicar lo suficiente. Somos el caos domesticado para construir una carretera o un rascacielos, o para planificar una red hidráulica. Antes de pacificar una zona a conciencia, antes de que la pesadilla autoritaria tome el poder, la gente como nosotrxs debe ser etiquetada erróneamente, desaparecida y liquidada. Así como lxs científicos construyen partículas que chocan para explicar la existencia de la materia oscura, el orden capitalista nos etiqueta como agentes del caos para ocultarse y protegerse del misterio de nuestra existencia.

Por lo tanto, compañerxs miembrxs de la Internacional Anarquista, nuestro oponente está en todas partes y nosotrxs no debemos pensar que, aparentemente, nuestros esfuerzos son insignificantes. Siempre y cuando el caos, el misterio y la ferocidad de nuestras acciones atraviesen directamente el corazón de la normalidad capitalista, debemos considerar que cualquier táctica es legítima y repetible. La autoridad está en todas partes, aunque nosotrxs también, en una lucha constante por minarla. Solo necesitamos iluminar nuestras mentes para ver una manifestación del orden reinante.

Cada ciudad es un vampiro. Sus dientes son casi invisibles para otrxs, pero no para nosotrxs. Primero, están las prohibiciones interiorizadas por la población. Estas prohibiciones están impuestas, psicológicamente, de muchas maneras. Después, están las leyes impuestas físicamente. Luego está la estructura y la administración de la ciudad en sí misma. Detrás de esto, no hay más que unos pocos capitalistas tirando de los hilos. Tras esta narrativa sobre la estructura de poder de la ciudad, ofrecemos el siguiente esbozo para desafiar cualquier autoridad. Discúlpanos por la naturaleza caótica de lo que sigue. Es tan serio y poco razonable como suena.

1. Empieza por fumar hierba, sistemáticamente, por fuera de un café o una taberna agradable. Espera a que la gente se una a ti hasta que todo el mundo esté consumiendo todas las drogas imaginables. Entonces, empieza a practicar sexo en público, en campos o parques cercanos. Además, empieza a cubrir esa área con la mayor cantidad de grafitis posibles, rompiendo escaparates de vez en cuando. Establece urinarios públicos. Restablece la costumbre de quemarlo todo a mano en fogatas comunitarias. Exprésate siempre con fuego. Es el elemento más potente de nuestros propósitos. Desperdicia la mayor cantidad de recursos posibles, sobre todo, los más opulentos, como el champán. Roba en todas las tiendas y compártelo todo. Intensifica la vergüenza colectiva por no robar, por acaparar y por ponerse nerviosxs al cometer un delito. Descaro en todo. Empieza a gritar en áreas silenciosas. Ríete lo más alto que podáis. Arrastra a la gente a momentos de locura colectivos. Abandona el nido privado, pierde el control en una esquina transitada e incita una extrema inestabilidad mental en las personas cercanas. Esta es una descripción incompleta para terminar con la esclavitud psicológica y el deseo invertido causados por la sumisión a la legislación capitalista. Sigue estas pautas con toda la atención que puedas o prepárate para sufrir momentos de extremo aburrimiento, aislamiento, horror existencial y derrota.

2. Defiende a todo el mundo de la policía, sin excepciones. Después de crear, con éxito, áreas incontrolables, defiéndelas con tu cuerpo, tus palabras y con cualquier cosa que tengas a mano. No presentes argumentos razonables. La gente rompe con la esclavitud a través de la locura colectiva y la rabia, no a través de la lógica o la razón. Escupe veneno y arroja ladrillos a lxs vigilantes de aparcamiento, a la policía, a lxs cobradorxs del frac y a cualquier otro títere que imponga físicamente la legislación capitalista. Destroza los parquímetros, semáforos y carreteras. Deja de pagar impuestos y crea un aura de absoluta culpa y vergüenza alrededor de la gente que siga alimentando el vampiro de la ciudad. Requisa, colectivamente, trenes y autobuses, anima a no pagar los billetes. Interrumpe las reuniones del gobierno local, las conferencias de prensa de la policía, los plenos municipales, etc. Responde a la violencia policial con excesiva emoción, rabia, fiereza y ataques violentos. Arrastra a todo el mundo en lo que, al fin y al cabo, equivalga a magia pero que normalmente se rechaza por parecer histeria.

3. Ocupa cada edificio, deja de pagar el alquiler, roba el agua y la electricidad, alienta el abandono de la ciudad. Destaca las contradicciones de la civilización. Vacía los supermercados, comételo todo, luego, recuerda a la gente que la comida se planta y se cosecha, no se compra. Colectivamente, reclama el espacio, cierra carreteras, levanta nuevas estructuras, ten frenesís orgásmicos, actúa como si hubiera una fiesta final, una fiesta épica o una cena de despedida que precediera la destrucción del viejo mundo. Atrae el sudor frío de la fiebre caótica en todo el mundo. Actúa cual anticuerpo, no dejes que la gente muera de fiebre, en cambio, quédate hasta que despierten de su fiesta interminable e indícales la salida de la metrópolis ruinosa y desolada. Deja las luces encendidas, el aire acondicionado puesto y abre las llaves del agua. Destroza la ciudad, vacíala de sus tesoros, disfrútalos, saboréalos, quémalos, comételos y vampiriza al vampiro sin convertirte en unx. Esto es posible y algo insano. Disfrútalo.
Conclusión

Aunque las dos primeras tácticas que hemos esbozado tengan muchísimo más sentido que la tercera, seguiremos insistiendo en su relevancia. Se hace difícil explicar algo que solo hemos atisbado y que aun debe erradicar al mundo capitalista. Somos pluralistas en todos los sentidos. Por desgracia, estamos atrapadxs entre la naturaleza incomunicable de lo que queremos decir y el deseo de proporcionar una señal clara que indique la salida de este interminable campo de exterminio. Nuestra tarea es imposible y, por eso, triunfaremos. Lo único que nos queda es lo imposible.

Prendió un fuego en el centro de Reikiavik en 2009, cuando la economía capitalista de la isla se desplomó. Al rededor de ese fuego, había gente oscura y radiante avivando el caos que describimos arriba. Como miembros de la Internacional Anarquista, estábamos todxs allí y es este fuego el que, esperamos, se desate en todas partes.

 

Hacia el triunfo del caos
y el nacimiento de fuegos incontrolables

INTERNACIONAL ANARQUISTA

 

 

EXTRET DE:

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