El 17 de Noviembre y la lucha actual en Grecia

Antes de que Grecia se uniera a la Eurozona, el país exportaba una considerable suma de productos manufacturados a Oriente Medio y a Europa del este. Con la transición del dracma al euro, el mercado de exportaciones colapsó, como se sabe que hacen cuando la moneda propia se incrementa de valor. Con el colapso en las exportaciones, el consumo comenzó a exceder la producción, creando una inevitable acumulación de deuda que en los últimos dos años ha sido señalada como crisis y que se culpa a las administraciones griegas de incompetencia o de corrupción política. En tanto a que la crisis en su vertiente política tiene una cabeza, Papandreu, el populista primer ministro del partido socialista (PASOK) se ha visto forzado a dimitir, el PASOK a formar un nuevo gobierno de unidad nacional con Nea Demokratia (ND, conservadores, el otro gran partido griego), y a nombrar un nuevo primer ministro interio, Papademos, el anterior presidente del Banco Central Griego, y vicepresidente del Banco Central Europeo.

Los doctores de cuerpo social siempre serán nombrados para remediar los males que han causado.

Grecia está ahora gestionada por un gobierno que no ha sido elegido. La gente habla del retorno de la “junta”. Los políticos, mientrastanto, hablan de la llegada a tiempo de un gobierno tecnócrata. Y la verdad es, que Grecia puede haber sido una de las últimas democracias del mundo, gobernadas por políticos carismáticos que acaban con la formulación de distintas estrategias de gobernar. El gobierno de unidad de dos partidos simboliza una transición que ya ha ocurrido en otras partes, en la que la política, si existe, existe solo como espectáculo y engaño, y el gobierno no es nada más que las técnicas de administración de una estrategia unificada basada en el consenso a alto nivel del Capital.

El papel que el KKE, posiblemente el último partido verdaderamente estalinista de Europa, y el PAME, su sindicato, jugarán en todo esto es incierto, aunque por ahora se están limitando al guión que han estado interpretando desde el Trataod de Varkiza a finales de la II G.M. – el de una oposición leal que reserva su mayor violencia hacia los enemigos intransigentes del orden social. Ya desaparezcan después, ya que los estados tecnocráticos no tienen necesidad de sindicatos poderosos o de partidos de oposición leales, o Grecia pruebe ser una situación única, hay una cuestión que no parece estar siendo respondida, contentos por el momento en atacar otros manifestantes, proteger el parlamento, y, el 17 de Noviembre, guiando la manifestación al destino tradiciona en la embajada americana, que constituye una trampa tanto en el callejón sin salida ideológico del anti-imperialismo como sustituto del anticapitalismo, y en el terreno urbano, con la geografía de los barrios favoreciendo un inevitable ataque policia, que cada año logra barrer la manifestación.

En tanto al movimiento de ocupación de la plaza, cuando llegaron a Syntagma en Atenas, constituía una oportunidad para los nacionalistas y los ideólogos de la democracia para ganar visibilidad, también daba una oportunidad de desafiar estas tendencias, que fue aprovechada por los relativamente pocos anarquistas que participaron. Quizás más importante, la ocupación de Syntagma que duró varios meses entre la primavera y el verano de este año desplazó la lucha callejera local a la plaza delante del parlamento, implicando a mucha gente mayor que nunca había participado en otros espacios de protesta y de lucha, y constituyó un espacio caótico en el que la hegemonía de los partidos de izquierda y de los sindicatos estaba ausente.

Mientras el levantamiento de Diciembre de 2008 anterior a las medidas de austeridad y los síntomas más agudos de la crisis, y tuvo un carácter distintivo esplícitamente anarquista, los movimientos sociales posteriores en respuesta a la ayudas a los bancos y la situación económica, creciendo en general en el 2010, permitieron que los izquierdistas y los sindicatos se recuperaran bastante de su relevancia perdidad, mientras que dejaban a los anarquistas relativamente fuera de juego.

Cuando la respuesta popular a la crisis económica comenzó a estar fuera de control, el KKE y el PAME tomaron un papel más agresivo para imponer el orden, de recuperadores a represores, haciendo funciones paramilitares junto con la policía para proteger el edificio del parlamento del ataque durante la huelga general de octubre, en una ocasión cerrando la plaza Syntagma, y en otra atacando a los anarquistas y a otros manifestantes con palos. Cuando algunos anarquistas respondieron no con palos y piedras sino con cócteles molotov y un veterano comunista murió, incluso a pesar de que esta muerte estuvo causada por un infarto debido a los gases lacrimógenos lanzados por la policía, los comunistas los medios colaboraron para culpar a los “encapuchados”. Por consiguente, el espacio anarquista y la sociedad griega quedaron divididos, algunos diciendo que el papel de los comunistas como protectores del orden es más claro ahora que en el pasado, otros creyendo que los anarquistas se han pasado, pareciendo fascistas.

En cualquier caso, el conflicto tuvo un resultado claro. La ausencia práctica del KKE en los eventos del 15-17 de Noviembre, aunque quizás no era una sorpresa, viene como un shock, ya que en el pasado dominaba a menudo la conmemoración anual de la ocupación de la Politécnica en 1973 y, el último día, su brutal supresión por los militares. La Politécnica durante gran parte del año es la guarida de los anarquistas y la izquierda (extraparlamentaria). Pero al llegar el 15 de noviembre, es habitual que el KKE más que cualquier otro grupo llene el campus con sus mesas y propaganda, y controle las puertas, a menudo dejando fuera a los que montan disturbios en las protestas. Este año, sin embargo, no pusieron mesas y tuvieron la presencia más mínima, y el 17, el día de la marcha anual al parlamento y a la embajada americana, hicieron una manifestación separada. Como partido político, naturalmente querían evitar confrontaciones con los anarquistas y la izquierda, porque tienen su vista puesta en el poder institucional y desprecian el poder que existe en la calle. Esto es la causa de que donde haya una intervención anarquista crítica, la recuperación siempre es auto-derrotista y debe siempre empezar de nuevo, a menudo con otras organizaciones liderando el proceso.

A pesar del vacío abierto por la ausencia del KKE, los anarquistas solo tuvieron una pequeña presencia en la Politécnica, con la mayoría de ellos eligiendo poner sus mesas fuera. La mayoría de los anarquistas argumentan la idea de que el 17 es un día que pertenece a la Izquierda, con los anarquistas jugando un papel de minoría crítica, al igual que durante la ocupación de 1973.

La importante protesta del 17 no fue difernte, con la mayoría de los anarquistas organizados eligiendo no ir, o yendo con una actitud de “esperar y ver”. La multitud se estimaba entre 20.000 y 50.000 o más, aunque me convence más la cifra más baja. Lo que es más importante, todo el mundo con quien hablé está de acuerdo en que fue una manifestación más pequeña que otros años. Los anarquistas que fueron estaban pobremente organizados, y pronto se disolvieron como bloque específico entre la multitud de la izquierda, lo que dada su vulnerabilidad y la preparación de la policía en este día probablemente fue una decisión sabia.

Alguna gente, posiblemente anarquistas, posiblemente hooliganas, atacaron a la policía fuera del parlamento, aunque eligieron un mal momento para hacerlo, cuando la marcha se estrechaba, y el contraataque de la policía puso a todo el mundo a correr. Más enfrentamientos tuvieron lugar afuera de la embajada americana y luego en Leoforos Alexandras, aunque en el último caso fue una escasa multitud la que se implicó en los incendios y las pedradas, y una carga de la policía en moto Delta rápidamente los echó. Los disturbios tradicionales de esta noche también fueron más leves que en años pasados, con una multitud de unas cincuenta personas reuniendo el valor y la locura para atacar al destacamento de la policía antidisturbios en Stournari, justo encima de la Politécnica. Se podría decir que eran inexpertos — la mitad de los molotovs se apagaron antes del impacto, y el resto tuvieron mala puntería, mientras que un compañero con una pata de cabra al levantar los adoquines del suele era errático al producir municiones, y cuando se puso a trabajar, lo hizo delante de la gente, en vez de atrás, así que un simple avance de la policía fue todo lo necesario para perder una pila entera de piedras. Durante una hora o menos, los contenedores incendiados y los ocasionales misiles lanzados hacia la policçia, antes del avance final de la policía, que rodeó la plaza, y puso fin al lío. Fue un día mediocre: lo mínimo para tener una presencia digna en la calle, y un poco de práctica para los recién llegados, pero nada más.

Más allá de los eventos de un solo día, el espacio anarquista de Atenas continúa desarrollándose. El parque okupado de Exarchia está ahora lleno de flores y olivos, y se ha hecho más real que las amenazas del alcalde contra él. La plaza Exarchia está ahora libre de yonkis y traficantes, y una multitud de gente más diversa y multigeneracional la hace su hogar. Después de que la policía fuera expulsada de nuevo, habiendo ocupado la plaza a finales de 2009, la gente se dio cuenta de cómo mientras los agentes de policía estaban tomando el control de barrio, los vecinos eran multados por trivialidades y los comerciantes tenían que pagar impuestos y seguir las normativas otra vez, mientras que el número de traficantes crecía, justo delante de las narices de la policía. Así que después de que echaran a la policía, la asamblea del barrio echó a los traficantes y a los yonkis, no con puños y palos como los anarquistas hacían en el pasado, sino con una persuasión consistente.

En tanto a los fascistas, aunque continúan siendo más fuertos, y estando más animados por el sistema político, que antes de Diciembre de 2008, el fenómeno no parece haberse puesto fuera de control. Algunos viajeros informaban que los fascistas ahora tenían un sitio en Exarchia, lo que podría haber sido un golpe enorme en el equilibrio de poder en Atenas, pero de hecho se referían a Aghios Panteleimos, un barrio a unos veinte minutos caminando desde el centro, donde los fascistas han estado acosando a los inmigrantes con protección policial desde 2009.

El 12 de noviembre, para contar una anécdota, los fascistas programaron un mitin público en una plaza de Nikea, un barrio bastante lejos del centro. Los 700 anarquistas, autónomos, troskistas, e izquierdistas que intentaron ocupar la plaza antes fueron rodeados por una enorme presencia policial, pero dos fascistas acabaron en el hospital y los antifascistas dieron batalla a la policía, montando un respetable desafío dado que esto se suponía que era un intento de estar tranquilos, sin romper nada, sin tirar piedras, respetar a los vecinos, con los antifascistas locales intentando mejorar su relación. Por supuesto, cuando la policía cargó, se tiraron bastantes piedras, aunque no a discrección, siempre cerca del objetivo, para que los vecinos y sus coches no estuvieran en peligro. Sin embargo, la única persona que tiró un ekinesos (una botella de pláscito de benzina prendida por un petardo equivalente a un cuarto o a medio cartucho de dinamita) se pasó de fuerza y casi inmola a un comerciante y a una moto aparcada, aunque evidentemente no había mala intención, ya que luego salió y maldijo a la policía mientras echaba agua cerca de una de las muchas granadas de gas que la policía había tirado.

El cambio más grande en el último par de años paracer ser la ausencia de una claridad estratégica que mucha gente en el espacio anarquista griego parecía tener en los meses posteriores a Diciembre de 2008. Ahora un gran palio parece colgar de todo. Por un lado, debería esperarse si se actúa con tanta claridad y nos movemos a una nueva situación. Por otro lado, mucha gente con la que he hablado parecía referirse a un defecto común cuando mencionaban – su lengua difiere de acuerdo con sus diferentes perspectivas políticas – una falta de perspectiva revolucionaria, de visión, de imaginación, de un plan para ofrecer a la sociedad ahora que todo el mundo sabe que el capitalismo está jodido. Este sentimiento es igual que el análisis ofrecido por varios veteranos diferentes de la guerra social con los que hablé hace dos años, que cada cual a su propia manera decía que Diciembre ilustraba los límites estratégicos de los anarquistas griegos, y la falta de propuestas para lo que hay que hacer una vez que todos los bancos y las comisarías de policía hayan ardido. Dos años después, permanecen las mismas debilidades, sin resolver a pesar de la claridad con la que fueron señaladas. En general las tradiciones son más fuertes que las buenas intenciones.

También me sorprendió oir que algunos de los compañeros más macarras o agresivos estaban hablando bastante mal de la obsesión por los disturbios, y defendiendo la necesidad de más organización, o otros cambios en la práctica anarquista. Un grupo de ardientes luchadores con los que estuve en el 2009, que entonces estaban celebrando con razón la extensión de las tácticas anarquistas entre toda la juventud, ahora se quejaban del hecho que las ideas anarquistas no se han extendido igualmente.

“23.10” (que dio una entrevista para el libro Somos una Imagen del Futuro) me contó lo que pensaba que era un error, después de Diciembre, el no haber creado más infraestructura anarquista que podría haber permitido a más gente participar. También decía que la creciente represión logró debilitar a los anarquistas pero ha conseguido extender el miedo, ya que todo el mundo ahora tiene amigos que han sido enviados a prisión por disturbios, sabotajes, acciones, atracos a bancos, y otros delitos. Sin duda, hay menos ataques en el 2011 que en pasados años.

“Vaggelis” no era el único que defendía una mayor unidad y más organización en el espacio anarquista griego. Debatíamos cómo en otros contextos, la llamada a más organización sirve para esconder una debilidad fundamental y la desconexión. Esto es la farsa de la federación compuesta por varios grupos aislados e individuos sin otras conexiones que las de la propia federación. Pero en Grecia, hay muchos núcleos anarquistas y anti-autoritarios con sus propias identidades, su propia práctica auto-justificativa, y en algunos casos, conexiones con comunidades más grandes. Quizás en este contexto, y manteniendo presentes las lecciones de errores pasados, se pueda levantar una federación anarquista sobre el politiqueo y el conservadurismo que ha hundido la mayoría de tales organizaciones, y crear nuevas posibilidades para la lucha. Para lograrlo, los compañeros deberían romper con hábitos muy profundamente arraigados.

Será interesante ver si los anarquistas griegos rompen con un modelo que les ha servido bien en el pasado, ahora que están afrontando una situación radicalmente cambiada. Para los anarquistas del resto del mundo, sin embargo, las siguientes fuentes de inspiración pueden venir (y ya viene) de otros lugares, lejos y quizás más cerca de casa.

 

EXTRET DE:

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/19043

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