Hoy como ayer, con los puños apretados y los ojos ensangrentados

Hoy 19 de Julio, se han concentrado un centenar de personas frente al edificio de Telefónica de plaça Catalunya, para recordar esta fecha revolucionaria y denunciar los recortes sociales, laborales y los ERES de Telefónica.
Un grupo de manifestantes entraron en el edificio de Telefónica y descolgaron varias banderas revolucionarias y una pancarta que decía:
ATUR, EXPLOTACIÓ, MISÈRIA, ABÚS…
ESTAT I CAPITALISME
19 JULIOL
1936 – REVOLUCIÓ SOCIAL
2011 – ESTÁ A LES NOSTRES MANS
Este es el texto de la octavilla que se repartió. Era un caluroso verano de 1936, el desempleo azotaba a las trabajadoras, la vivienda era prácticamente inaccesible para cualquier familia humilde y los desahucios y desalojos estaban a la orden del día.

Las condiciones en las que se desarrollaba el trabajo asalariado (ese gran chantaje para someter voluntades y engordar la economía y a sus gestores) eran sofocantes en extremo, con jornadas laborales interminables y sueldos misérrimos. La carestía de la vida era grande, y la policía, entonces denominada guardia de asalto, y la guardia civil atajaban por la vía rápida y democrática (es decir, a hostias) cualquier tipo de protesta. Grandes empresas, como la Telefónica (en ese momento propiedad de la ITT) o la FIAT despedían a miles de trabajadores pese a obtener grandes beneficios. En esa época se vivía bajo la República, en la que se habían sucedido gobiernos tanto de derechas como de izquierdas y anteriormente había habido una monarquía en la que la tónica general era más o menos la misma.

¿Nos suena de algo esta situación? Porque en 2011 el desempleo azota a los trabajadores, la vivienda es prácticamente inaccesible para cualquier familia humilde (e incluso de clase media), los desahucios y desalojos están a la orden del día, las condiciones en las que se desarrolla el trabajo asalariado (arma y fundamento, junto con la propiedad y la mercancía, del sistema económico capitalista) cada vez son más sofocantes, la carestía de la vida aumenta y grandes empresas, como Telefónica o SEAT despiden a miles de trabajadores pese a obtener grandes beneficios. Los grandes bancos ganan más dinero que nunca.
¿Qué diferencia entonces ese lejano verano del 36 con este del 2011? Básicamente dos cosas. La primera es que ahora vivimos en una sociedad de consumo muy desarrollada que se ha convertido en la bola atada a la cadena del trabajo asalariado que debemos arrastrar (todo bien justificadito por la democracia y los medios de comunicación); cadena que aprieta, que ahoga, pero que también apacigua (grande es el miedo a ganar, pero aun más el miedo a perder). La segunda es que, quizás debido a la primera, no hay una oposición firme, decidida y directa por parte de las humilladas, de los oprimidos, de las gobernadas, de los explotados a lo que les humilla, oprime, gobierna, explota. Hoy todo es permitido, todo es simbólico, todo es pacífico porque no se lucha por destruir las condiciones que permiten esa opresión sino que, y casi ni se lucha, se trata de mejorarlas
En 1936, las obreras, los obreros, hastiados de su condición, quisieron mejorar su vida destruyendo el sistema bajo el cual vivían y que no es otro que el mismo bajo el que nosotras vivimos hoy (sólo que en la actualidad es más sofisticado).


Debido a sus luchas en 1936 el capitalismo dio un golpe de estado e impuso una dictadura porque la democracia era inservible. Hoy la democracia se basta por sí sola.
Las condiciones son casi las mismas, sólo que la alienación es más grande. ¿Vamos a dejar que hagan con nosotras lo que quieran? ¿o seguiremos el camino de nuestros abuelos? Ese fue un camino de enfrentamiento, de conflicto, de lucha, de acción directa contra el capitalismo, contra el Estado, contra los patrones, la democracia, los políticos, la banca y también contra la estupidez. Porque una no es libre si no lucha, se enfrenta y se arriesga, recuperemos el espíritu de esa revuelta libertaria y salgamos a las calles no a pedir, demandar, dialogar, sino a tomar, enfrentarnos a nuestros opresores, destruir, porque sólo así podremos construir una vida que merezca la pena. De la indignación a la ira, sólo podemos perder el miedo, la vida ya nos la han robado, recuperémosla (pero la de verdad).

 

EXTRET DE:

http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/427271/index.php

 

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