Un company de l’Ateneu Llibertari de Sabadell detingut [Concentració a la comissaria nord dels Mossos a les 19h]

El company detnigut ha sortit en llibertat. Es desconvoca la concentració. Estem igualment atents als esdeveniments.

 

Ahir (12J) els Mossos d’Esquadra van detenir a un company de l’Ateneu Llibertari de Sabadell. A hores d’ara continua retingut a la comissaria Nord d’aquesta ciutat. No sabem les acusacions policials exactes, només rumors i suposades proves d’incriminació.

Des de la CNT-AIT de Sabadell exigim la seva immediata llibertat, ja que fins i tot, tenint en compte les suposades acusacions policials (lleus desperfectes a objectes simbòlics capitalistes), aquestes en cap cas poden justificar una detenció que vulnera les seves pròpies lleis.

Si els Mossos d’Esquadra volen detenir a gent que veritablement provoquen un mal a la resta de la societat, que mirin vers les poltrones del partits polítics, l’empresariat sense escrúpols, els sindicalistes venuts o a responsables de bancs i caixes, per exemple, per ser tots ells agents actius en la creació de problemes reals que ens afecten negativament a tota la societat, tals com l’actual crisi econòmica i no vers el jovent lluitador d’aquesta ciutat.

L’actuació repressiva dels Mossos d’Esquadra ens genera alarma social. Des del Sindicat d’Oficis Diversos de la CNT-AIT de Sabadell exigim la llibertat d’aquest company de manera immediata.

CNT-AIT

Secretaria de Premsa i Propaganda

 

extret de:

http://cntsabadell.wordpress.com/

Para una crítica anarquista de la femineidad

“No nos gusta cuando callas mujer, nos gusta cuando gritas, discutes y celebras”.

No hemos venido a justificar la necesidad de una reflexión feminista entre anarquistas, sabemos que en un principio, puede estar claro para tod@s. ¿Se puede ser anarquista sin ser feminista? La pregunta nos la hemos hecho ya varias veces, y no nos parece necesario buscar la respuesta en Prudhon, Bakunin o Emma Goldman. Pasa por si podemos nosotr@s ser anarquistas sin ser feministas, o mejor aun, se puede practicar el anarquismo sin mantener siempre presente que la opresión sexista traspasa todo espacio público y privado, que lo personal es siempre político y que no hemos nacido para ser disciplinados por nuestros genitales. No concentramos nuestra atención en los principios, que por obvios muchas veces no nos molestamos en llevar a la práctica, que es para lo único que estos principios sirven. Vemos como urgente que en nuestros espacios personales y colectivos, restringidos y liberados se plantee la necesidad de una reflexión acerca de cómo llevamos a la práctica no sólo la manoseada igualdad entre hombres y mujeres, si no lo que entendemos como primordial en el sentido que le damos a nuestras acciones: la desnaturalización de nuestras identidades de féminas, machos y maricas. No existen esencialismos, no buscamos femeneizar el mundo sabiendo que esto es un constructo, toda desviación, des-generación en las prácticas la entendemos como fuga, rebelión e insumisión, que va desde olvidarnos de todo privilegio y toda obligación asociada a nuestro sexo, hasta necesariamente crear, imaginar formas de vida utópicas, a­típicas, heterotópicas, es decir, múltiples.

Entendiendo que no se trata de simples detalles, no permitiendo que se subentienda que las prácticas sexistas son aisladas y visibles, recalcamos la necesidad de hacer política ahí donde la vida misma se practica, que no es solamente allá afuera, si no también dentro de nuestros cuerpos, nuestras mentes, y entre nosotras y nosotros individual y colectivamente. Lo que nuestros escritos, publicaciones y hasta parches y banderas dicen acerca de igualdad entre hombres y mujeres se contradice con los chistes sexistas, la caballerosidad injustificada y la horizontalidad masculina que pretendemos levantar como estandarte de lucha ante un enemigo que reconocemos en otro campo, allá afuera, una horizontalidad que se torna diagonal, vertical o giratoria cada vez que dejamos que la opresión machista se cuele en nuestros espacios, permitiendo que las compañeras callen su opinión, que nuestras madres vivan por nosotras y nosotros, que nuestras hijas e hijos aprendan a comportarse como mujeres y hombres, como probablemente se nos enseñó a nosotr@s. Llega un momento en que el discurso de la igualdad, tantas veces enunciado se vacía de todo significado y nos lleva a preguntarnos ¿Es igualdad lo que perseguimos? ¿Hombres y mujeres con los mismos derechos y posibilidades? ¿Bastaría con eso?

Constatamos la acción permanente de una normatividad que prescribe nuestras acciones desde lo más básico, clasificándonos, moldeándonos, decorándonos de celestito y rosadito: una hétero­normatividad según la cual se es hombre o mujer, y a cada cual su cada quién, nada de patitas de chancha ni colitas, menos aún cuerpos indefinibles, incomprensibles, ingobernables. No es igualdad lo que perseguimos, es la desaparición absoluta de esta hetero-normatividad y todo lo que implica en nuestras vidas, cuerpos y afectos. No tenemos tampoco como fin ultimo la igualdad de salarios entre hombres y mujeres o inserción laboral en igualdad de condiciones ya que no nos interesa lograr iguales condiciones de explotación (aunque no por eso seremos pasivos ante estas puntas de icebergs) Hay quienes dirán, «¡Qué aburrido un mundo sin feminidad ni masculinidad! ¿Qué pasará con la poesía, con los vestidos y los bigotes? ¿Seremos todos iguales, no habrá contrastes?» Si que los habrá, será la celebración de los contrastes y las mezclas, los devenires aún no imaginados. Los vestidos los usará quien quiera y luciremos bigotes todas y todos los que así lo deseemos. Por la poesía no habrá que preocuparse, hay tanta lisonja misógina que no echaremos de menos, algo sobre marineros que dejan una mujer en cada puerto, algo sobre me gustas cuando callas. No nos gusta cuando callas mujer, nos gusta cuando gritas, discutes y celebras.

Colectivo Anarcofeminista AFEM

 

EXTRET DE LA HAINE:

http://www.lahaine.org/index.php?p=55008

Terrorismo de Estado

El objetivo del PSOE es negar la existencia de conflicto político alguno y para ello debe ocultar a toda costa el terrorismo de Estado. Un claro referente del PSOE en lo que concierne a las víctimas del terrorismo, el catedrático de Ética de la Universidad de Deusto Xabier Etxeberria, afirma que existen dos tipos de terrorismo, el de «grupos con motivación política armados frente al Estado» y el ejercido por «el propio Estado a través de una violencia que quebranta gravemente los derechos humanos y que tiene en la tortura su expresión máxima -terrorismo de Estado-». Y reconoce «la existencia de víctimas [del terrorismo] tanto por parte de ETA como por parte del Estado».

Al PSOE le encanta el discurso de Etxeberria respecto a las víctimas de ETA, pero hace oídos sordos a lo que dice en relación a las víctimas del Estado, y niega la realidad tanto presente como pasada del terrorismo de Estado español. Por eso se ha opuesto a que sean considerados víctimas del terrorismo los cinco trabajadores que fueron asesinados por la Policía en Gasteiz el 3 de marzo de 1976. Y otros muchos miles más.

Su objetivo es negar la existencia de conflicto político alguno y para ello debe ocultar a toda costa el terrorismo de Estado. Especialmente, su expresión máxima, que es la tortura, aunque para ello tenga que volver a contradecir de plano a Xabier Etxeberria, quien afirma que dicha lacra «no se ha desterrado, se ha hecho secreta». Secretismo que denuncia con firmeza porque «por un lado, garantiza la impunidad del torturador y, por otro, deja sumida a la víctima en el mayor desamparo no sólo en el momento de ser torturada, sino en el momento de reclamar la justicia y la reparación debida por lo que se le ha hecho».

Ante ello, Etxeberria subraya la importancia de continuar la batalla por desterrar la tortura, y recomienda tratar de «hacerla pública, de hacer que se sepa, de airearla con vigor», pero el PSOE hace justo todo lo contrario. Silencia cuanto puede los casos de tortura y hace caso omiso de las recomendaciones de todos los organismos internacionales que trabajan para erradicar esa lacra.

Así, ha tratado a miles de víctimas de la tortura de mentirosas, exigiéndoles unas pruebas que el régimen de incomunicación hace casi siempre imposibles. Y se encierra en un negacionismo flagrante, recono- ciendo tan sólo los casos de torturas en las bien escasas ocasiones en las que hay torturadores condenados en firme, y negando que al Estado le quepa responsabilidad alguna por dichos casos.

Mentira esta última que cae por su propio peso, ya que la gran mayoría de los torturadores condenados en casos relacionados con el conflicto político vasco han sido indultados por el Gobierno español. Y dado que tanto ellos como el resto han sido posteriormente condecorados, ascendidos, y promocionados a puestos de innegable importancia, es absurdo que quieran hacer creer que se trata de manzanas podridas que actúan al margen del Estado.

Ese negacionismo de la realidad de la tortura por parte del PSOE está también en abierta contradicción con otra de las ideas claves de Xabier Etxeberria, quien defiende el imprescindible reconocimiento de todo el daño causado como base de resolución del conflicto que vive Euskal Herria. Un reconocimiento de ambas partes del conflicto, por supuesto, y que incluya a todas y cada una de las vulneraciones de los derechos humanos y de las víctimas que las han sufrido.

Pues bien, mientras una de las partes del conflicto nunca ha ocultado su responsabilidad en el mismo, la otra se niega en redondo a aceptar la suya. El PSOE sí que ha empezado a dar algunos tímidos pasos con la ponencia sobre las «víctimas de motivación política» por parte del Estado, pero por el momento se niega a admitir su existencia a partir de mediados de la década de los 80 y mucho me temo que seguirá priorizando la mentira y el negacionismo en lo que concierne a la gran mayoría de las víctimas del terrorismo de Estado. Y no digamos nada del PP.

Por eso es tan importante exigir que se constituya cuanto antes una Comisión de la Verdad que esclarezca todo lo sucedido durante estas décadas de conflicto, para que sea posible llegar a la verdad, el reconocimiento y la reparación de todas las víctimas. De absolutamente todas. Y también es imprescindible denunciar una y otra vez que, mientras ETA respeta escrupulosamente su tregua unilateral, el Estado por su parte se jacta de no estar en absoluto en tregua y sigue practicando impunemente la tortura. Y cometiendo otras graves violaciones de derechos humanos.

De todos modos, no creo en absoluto que en las actuales circunstancias vayan a poder seguir así durante mucho tiempo. Bien es verdad que las denuncias de torturas se han incrementado aún más desde que ETA decidió de forma unilateral no realizar acciones armadas, pero estoy persuadido de que se verán obligados a adaptarse, y a ir prescindiendo del terrorismo de Estado. El motivo es simple: la razón básica a la que atienden es a la cuenta de resultados costo/beneficio, y en esta nueva situación dicha práctica terrorista les va a resultar políticamente cada vez más cara.

¡Espero no equivocarme!

* Autor de «Manual del torturador español»

El nuevo Ministro del Interior:

La tortura en España:

“Apaga la cámara”

http://www.youtube.com/watch?v=Ga84rl-4g

 

 

EXTRE DE:

http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/426947/index.php