Una presa en la Cárcel de Brians I en Huelga de Hambre

“He tomado la decisión de ponerme en Huelga de Hambre pidiendo lo que me corresponde, mis permisos. Llevo 5 meses intentando que me visite un abogado del SOJ para que me asesore y me ayude a reclamar, ya que mis permisos fueron denegados, en un principio por mi situación psiquiátrica ( según la Junta de Tratamiento); y después, cambiaron sus negativas rechazando mis permisos porque antes de entrar en prisión tomaba alcohol frecuentemente, debido a que he ejercido la prostitución y muchas veces tenía que beber para poder ganar dinero… Es por esto, que la Junta de Tratamiento me pone como condición para otorgarme los permisos, el tener que realizar un programa de drogodependencias; pero si a mi no se me ha aplicado rebaja de condena por toxicomanía y yo no soy consumidora, no pueden exigirme hacer dicho programa.

Que yo haya sido o sea en el futuro prostituta o no, y consuma el día de mañana alcohol o no, es algo que no tiene nada que ver con mi condena y pertenece a mi vida personal y privada, a mi intimidad, y la Junta de Tratamiento es precisamente lo que me quiere arrebatar.

Dentro de prisión hice programas de auto-control, pero es que resulta que a las presas se nos pide que nos controlemos mientras recibimos amenazas por parte de los funcionarios, mientras reclamamos mejor trato y nos humillan todos los días personas que por el hecho de tener un uniforme siempre tienen todas las de ganar y a nosotras ni se nos escucha.

Cuando solicitamos asesoramiento jurídico a los abogados del SOJ, estos no aparecen o vienen meses más tarde, cuando se han pasado los plazos para reclamar o presentar cualquier escrito o queja que tengamos. Estos abogados nunca llegan porque son parte de todo este entramado carcelario y no les conviene ayudar a poner denuncias contra funcionarios o por violaciones de los derechos que se cometen aquí dentro. No nos quieren dar abogados para ayudarnos con nuestros permisos y nos quedamos en manos de las Juntas de Tratamiento sin poder hacer nada. Estas juegan con nuestras vidas, como si no fuese suficiente ya con nuestras condenas.

La mayoría de las cartas que las presas escriben al Juez de Vigilancia Penitenciaria, no salen de aquí…

Denuncié hasta que punto se nos explota laboralmente en los talleres del CIRE, trabajando 6 horas diarias por 120 y 130 euros al mes ( según lo que quiera pagar el CIRE por quitarte tu dignidad ese mes). Luché por tener un sueldo digno en los talleres, lo que me sirvió sólo para que ellos presentasen mis informes psiquiatricos al JVP, sin saber que lo que yo tengo realmente es una gran depresión y tristeza desde que estoy presa, y que todos mis problemas psiquiátricos vienen de ahí. Al presentar el CIRE mis informes psiquiátricos ( a los cuales no debería tener acceso esta empresa), el JVP desestimó mi denuncia.

Yo no estoy loca, como ha dado a entender el Centro Penitenciario de Brians I, esta cárcel solo ha querido encubrir así las denuncias que he hecho contra el CIRE o cualquier otra que he ido haciendo a lo largo de estos años de encierro.

La impotencia y la rabia, en ocasiones me suele llevar al Hospital Psiquiátrico, porque no soporto ver tantas violaciones de los Derechos Humanos delante de mis ojos.

Los programas de drogodependencia, autocontrol, etc., no sirven para nada, porque aquí dentro hay más droga que en la calle y es mucha la violencia que se ejerce hacia nosotras todos los días y si das odio, odio recibes; es como un veneno que se esparce por tu sangre. En el Reglamento Penitenciario dice que no debemos ser sometidas a “tratos crueles, inhumanos y degradantes”, pero aquí los funcionarios no hacen más que incumplir lo que dice dicho reglamento a golpes, chantages , amenazas y aislamiento.

Muchos de nosotros perdemos cuando entramos en una prisión a nuestros amigos y familiares, perdemos nuestra identidad, nos lo quitan todo.

Quiero poner en conocimiento también en este escrito más hechos que sufrimos en esta cárcel:

-Que han dejado de proporcionarnos lotes higienicos cada mes, ahora nos los dan cada dos meses y constan de 8 rollos de papel higienico, 2 paquetes pequeños de compresas, 1 cepillo dental, 1 gel de ducha, 1 desodorante, 1 crema dental, 1 lejía y 1 fregasuelos. Esto cada dos meses…

-En los recuentos hay que estar y de pie en posición firme, cosa que no exige el Reglamento penitenciario.

-Todos sabemos que hay mucha droga en la prisión, aquí hay una funcionaria que estuvo siendo investigada por venta de droga, y ahora ha vuelto como “cap de modul” ( jefa de módulo), y sigue con la misma “tarea” y oprimiendo a las reclusas.

-La comida no cambia, desde hace años tenemos el mismo menú cada lunes, cada martes… A las personas mayores, que deberían darles un suplemento, no se lo dan y ni siquiera les dan una buena ración de comida, ni las frutas necesarias. Y luego vemos como tiran la comida que no nos quieren dar a la basura. Y si alguna compañera presa de las que reparten la comida en el office tiene algo de caridad y reparte algo más de comida a las demás de lo que está permitido, la despiden.

No quieren que haya unión entre las presas, quieren que vivamos en guerra y es lo que propicia esta Institución, porque si entre las presas no hay unión, así no hay problemas y pueden seguir abusando de nosotras.

-Cuando las familias traen paquetes a las presas de aquí, a veces ocurre que se “pierden” algunas cosas que iban en el mismo, y cuando las chicas reclaman la “pérdida” al Juez de Vigilancia Penitenciaría, esa carta no sale de la prisión, ya que nunca, además, se recibe ninguna contestación.

¿Cuánto tiempo durará todo esto? Las injusticias en esta prisión no dejan de aumentar y aquí dentro estamos desprotegidas.

Yo estaré en Huelga de Hambre los días que sean necesarios hasta que me den mis pernisos sin necesidad de hacer el programa de toxicomanía ( donde me arrebatarían aún más mi intimidad y mi dignidad). Y seguiré denunciando lo que ocurre aquí dentro. Sólo quiero que todo esto salga a la luz.

“SIN RAZÓN”

Entre la realidad
y la cordura;
al borde estoy de la locura
cuando pienso
en mi triste destino,
estar entre estos muros,
donde ya no distingo
la noche del día…
Entre estos muros
se quedó atrapado
el fantasma de la cordura.”

Maria Elvia Lopez Coll

C.P. de Brians-I (Dones-I)
Apdo.1000 C.P. 08760
Martorell. Barcelona.

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